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Cómo combatir el estrés de manera efectiva: consejos prácticos y técnicas probadas

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Hombre pensando en cómo combatir el estrés.

Tiempo de lectura: 8 minutos

Saber cómo combatir el estrés se ha convertido en una necesidad en la vida moderna. La Organización Mundial de la Salud señala que el estrés es una respuesta natural ante amenazas o estímulos desafiantes. Sin embargo, cuando se vuelve constante o excesivo, puede tener graves consecuencias físicas y psicológicas. 

En la actualidad, muchas personas experimentan altos niveles de presión laboral, preocupaciones económicas y sobrecarga digital. El problema no es solo sentir estrés ocasional, sino no contar con herramientas adecuadas para gestionarlo.  

En este artículo te compartimos métodos prácticos y respaldados por especialistas para reducir sus efectos y mejorar tu bienestar. 

¿Qué es el estrés y cómo nos afecta?

El estrés es una reacción automática del organismo que activa el sistema nervioso ante un desafío. En pequeñas dosis puede mejorar el rendimiento y la concentración. Sin embargo, cuando se mantiene durante semanas o meses, puede afectar el corazón, el sistema inmunológico y la salud mental. 

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolores musculares, fatiga constante, irritabilidad, alteraciones del sueño e incluso palpitaciones ansiedad 

Además, el estrés crónico puede aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas. Existe una relación documentada entre estrés y diabetes, ya que el exceso de cortisol influye directamente en los niveles de glucosa en sangre. 

Si deseas profundizar más en las características del estrés y sus causas, puedes leer nuestro artículo sobre tipos de estrés. 

¿Qué métodos existen para combatir el estrés?

Existen múltiples estrategias para aprender cómo combatir el estrés de forma efectiva. No se trata de eliminarlo por completo, sino de gestionarlo con herramientas que ayuden al cuerpo y la mente a recuperar el equilibrio. 

Los principales métodos para combatir el estrés son la meditación, el ejercicio físico, la respiración profunda, el yoga, la terapia cognitivo conductual, el fortalecimiento de las relaciones sociales, el establecimiento de límites saludables y mantener una alimentación saludable. 

Estas estrategias actúan tanto a nivel físico como emocional, ayudando a regular el sistema nervioso y disminuir los niveles de cortisol en el organismo. 

A continuación, analizamos cada uno con mayor detalle. 

Meditación y mindfulness

Una de las estrategias más efectivas para combatir el estrés es practicar meditación y mindfulness. Mayo Clinic resalta que dedicar unos minutos al día puede ayudar a recuperar la calma y mejorar la claridad mental. 

Existen al menos tres tipos de meditación principales: 

  • Meditación guiada: con ella un guía ayuda a la persona a crear imágenes mentales de lugares, objetos o personas, con el propósito de que se relaje. 
  • Meditación con mantra: en ella la idea es repetir una idea o una frase para evitar los pensamientos no deseados. 
  • Meditación con atención plena: en ella se dirige la atención hacia algo muy específico, como la respiración. La idea es prestar atención al presente y experimentar de manera consciente las sensaciones corporales.  

Los beneficios de la meditación para la salud están ampliamente documentados. Su práctica constante reduce los niveles de cortisol y mejora la regulación emocional. Además, es especialmente útil para quienes buscan cómo controlar la ansiedad y disminuir pensamientos repetitivos. 

Ejercicio y actividad física

Los beneficios de hacer ejercicio físico son múltiples, siendo una herramienta clave para combatir el estrés. Según Harvard Medical School, la actividad física reduce hormonas del estrés como la adrenalina y el cortisol, y estimula la producción de endorfinas, responsables de la sensación de bienestar. 

No es necesario realizar entrenamientos intensos: caminar, correr suavemente o nadar durante 20 minutos puede generar beneficios significativos. Además, el ejercicio contribuye a mejorar la calidad del sueño, algo fundamental cuando el estrés provoca insomnio. Si te ocurre, te recomendamos leer cómo combatir el insomnio. 

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Técnicas de respiración

La respiración profunda es una de las técnicas de relajación más accesibles y efectivas. Ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático, responsable de inducir la calma. Estas técnicas se pueden combinar con ejercicios de relajación como el mindfulness y el yoga.  

Para realizar ejercicios de respiración, Harvard Medical School y WebMD recomiendan: 

  • Buscar un lugar tranquilo
  • No forzar resultados inmediatos
  • Practicar al menos dos veces al día 

El control de la respiración puede ser de gran ayuda en momentos de crisis, como un ataque de ansiedad, ya que ayudan a estabilizar el ritmo cardíaco y reducir la tensión del momento. 

Musicoterapia

La música tiene efectos positivos tanto en la mente como en el cuerpo, fundamentando prácticas como la musicoterapia, que aprovecha estos beneficios para mejorar la salud integral. Según la Universidad de Nevada, ciertos ritmos suaves ayudan a disminuir la tensión muscular y estabilizar la frecuencia cardíaca.

Escuchar música relajante durante 10 o 15 minutos puede convertirse en una práctica diaria sencilla. Los sonidos de la naturaleza combinados con respiración consciente potencian sus beneficios y favorecen la regulación emocional. 

Mujer meditando para combatir el estrés.

Aromaterapia

La Cleveland Clinic señala que la aromaterapia puede utilizarse para combatir el estrés y mejorar el sueño. Aceites esenciales como la lavanda ayudan a reducir la tensión y promover la relajación. 

Asimismo, un estudio publicado en la National Library of Medicine mostró que su uso redujo la presión arterial y la frecuencia cardíaca en pacientes hospitalizados. Aunque es una estrategia complementaria, puede integrarse fácilmente en la rutina nocturna. 

Terapia cognitivo conductual

La terapia cognitivo conductual se basa en la idea de que no son los hechos los que generan estrés, sino la interpretación que hacemos de ellos. 

Este enfoque ayuda a identificar patrones de pensamiento negativos y modificarlos. Es especialmente útil para quienes desean aprender cómo evitar pensamientos intrusivos y reducir la ansiedad asociada a preocupaciones constantes. 

Posturas de yoga

El yoga combina posturas físicas, respiración y concentración, ofreciendo un enfoque integral para combatir el estrés. Un artículo titulado The Effect of Yoga on Stress, Anxiety, and Depression in Women resalta los efectos positivos del yoga: reduce la tensión muscular, mejora la flexibilidad y favorece el equilibrio emocional. Además, ayuda a establecer límites personales saludables al dedicar tiempo consciente al autocuidado.

Si te interesa esta práctica puede aprender más en nuestro artículo sobre las posturas de yoga: de principiante a avanzado. Te ayudarán a iniciarte en esta saludable práctica. 

Personas haciendo yoga combatir el estrés.

 

Terapia de la risa

La risa tiene efectos fisiológicos inmediatos: estimula órganos, aumenta la producción de endorfinas y reduce el cortisol. El National Cancer Institute explica que la terapia de la risa es efectiva en el alivio del malestar, e impacta positivamente en el bienestar de las personas que están atravesando un periodo de estrés. 

Los beneficios de la risa se vuelven más evidentes cuando está presente a diario: fortalece el sistema inmunológico, mejora el estado de ánimo y aumenta la satisfacción personal. Incorporar momentos de humor en tu día a día puede ser una estrategia sencilla para reducir el impacto del estrés. 

Pasar tiempo en la naturaleza

La American Heart Association señala que dedicar tiempo de forma regular a sumergirse en la naturaleza no solo mejora la salud cardiovascular, sino que actúa como un potente regulador biológico al reducir significativamente los niveles de cortisol. 

Caminar al aire libre, practicar senderismo o simplemente desconectarse del entorno urbano favorece la regulación emocional. Además, fortalece las relaciones sociales si se hace en compañía, actuando como un factor protector frente al estrés y la ansiedad. 

Técnicas de relajación progresiva

La idea de esta técnica es centrar la atención en diferentes partes del cuerpo, comenzando generalmente desde los pies y avanzando hacia la cabeza, o viceversa. En cada etapa, se tensa un grupo muscular específico durante unos segundos y luego se libera la tensión, observando la diferencia entre la sensación de tensión y la de relajación. 

Este ejercicio aumenta la conciencia corporal y permite detectar zonas donde se acumula la tensión. Su práctica puede resultar valioso en situaciones de estrés relacionado con el trabajo, y, si se realiza antes de dormir, puede mejorar significativamente la calidad del sueño y otros síntomas físicos de malestar. 

¿Qué cambios en el estilo de vida ayudan a reducir el estrés?

Más allá de técnicas puntuales, aprender a combatir el estrés de forma natural implica realizar cambios sostenibles en el día a día. 

Adoptar una alimentación saludable, realizar ejercicio físico con regularidad, dormir entre 7 y 8 horas y fortalecer las relaciones sociales son pilares fundamentales. También es importante establecer límites en el trabajo y en el uso de dispositivos electrónicos para evitar la sobrecarga mental. 

Pequeñas acciones como organizar mejor el tiempo, desconectarse del celular antes de dormir y practicar técnicas de relajación de manera constante pueden marcar una diferencia significativa en la salud mental. 

Es importante tener presente que en los casos de estrés crónico, lo mejor es consultar a un especialista y seguir sus recomendaciones.